Hace 1 año atrás, para las fiestas navideñas, junto a todo el grupo de PeruvianLand fuimos a cenar en el restaurante de Cracco (era uno de mis sueños comer en uno de sus restaurantes xD).
El restaurante se encuentra en las galerías Vittorio Emanuele, frente al Duomo de Milano. Para decirlo ‘a lo peruano’ es un restaurante ficho y caro, el plato más barato eran la entrada que costaba 25EUR aprox. cada uno, imagínense lo que tuvimos que pagar al final.
Ni bien entramos al restaurante… Otra cosa… Nada que ver con los restaurantes que había visitado hasta ese momento.
Nos pidieron nuestras casacas para acomodarlos en su guardarropa y luego nos acompañaron a nuestra mesa que habíamos reservado muchos meses antes.
Una vez que nos acomodamos nos dieron la carta para pedir lo que queríamos comer y los meseros venían a controlar si todo estaba bien cada 5/10 minutos para controlar si todo estaba bien y para servirnos el agua o el vino que habíamos pedido mientras le comida llegaba. (En otros lados una vez que has pedido se olvidan hasta de que cosa pediste)
Y durante la espera nos pusimos a hablar y reir.. Sabes ya como somos cuando hablamos y reímos nosotros peruanos ¿no?
Era algo extraño porque cada vez que nos reíamos (escandalosamente) nos dábamos cuenta que en las otras mesas solo conversaban y no eran tan escandalosos como nosotros y por eso muchas veces nos limitábamos porque nos sentíamos observados.
¿Has visto la novela ‘Al fondo hay sitio? Nos sentíamos los Gonzales en un restaurantes de los Maldini. Más o menos esa era la comparación.
En lo personal me gusta ‘invertir’ en estos tipos de experiencias, ir a lugares donde sé que el precio es alto pero sé también que la experiencia que viviré será TOP.
Obviamente no iría todas las semanas, porque sería demasiado para mi bolsillo, pero pienso que es bueno vivir este tipo de experiencias de vez en cuando, más aún si eres un emprendedor, porque te hacen ver otras realidad a las cuales no estamos acostumbrados y además te podrían hacer venir nuevas ideas de adaptar a tu negocio.
¿Pero por qué te cuento todo esto?
Bueno, gracias a este tipo de experiencias entendí 2 cosas sobre el precio que en este artículo he decidido compartírtelas:
1. NO es verdad que tener un precio alto significará NO tener clientes.
Muchos personas que tienen un negocio piensan que la única forma de generar más ventas y más clientela es la de tener un precio con las 3 B (Bueno, bonito y barato), pero no es así.
Tener un precio bajo es sinónimo de baja autoestima de uno mismo porque posiblemente piensas que no habrán personas que puedan pagar el precio que pidas y por eso decides poner un precio bajo.
Además, esto de las 3B es contradictorio con la realidad, porque si algo es bueno y bonito, es imposible que sea barato.
Lo bueno y bonito TIENE que ser caro, si no, no sería verdad.
Para ir al restaurante de la cual te hablaba tuvimos que reservar muchos meses antes y teníamos que dejar una tarjeta de crédito porque si A o B no nos presentábamos, hubiésemos pagado una penalidad.
Y… el restaurante estaba lleno.
Obviamente si pones un precio alto tienes que dar un servicio TOP, no puedes tener un precio alto y dar un servicio pésimo, eso se llama vender gato por liebre y los clientes no son tontos.
2. El precio es un método de filtración de clientes
Si pones un precio bajo atraerás solo personas que buscan un precio bajo que no les importa el tipo de servicio que les ofreces mientras que si pones un precio alto atraerás personas que están en busca de un buen servicio y un buen trato.
Los primeros, son los peores clientes con las cuales trabajar porque son los más quejones y porque tarde o temprano te sacarán la vuelta con otro negocio que les ofrezcan a menos (porque SIEMPRE habrá alguien ‘más vivo’ qué tú que les dará a menos precio).
Y eso no es todo porque trabajar con ellos significará tener un margen de ganancia bajo y esto no permitirá luego reinvertir nada en tu empresa para mejorarlo, ni para hacer publicidad y te acerca más al quiebre.
Un negocio que no mejora cada año no tiene mucho futuro por delante, es la ley de los negocios.
En cambio si decides trabajar con los segundos, primero de todo tendrás clientes más fieles a ti porque no están en busca de un precio barato, si no, de un buen servicio y confiable.
Además tendrás un margen de ganancia más alto la cual pueden ser reinvertidos en mejorar la calidad del servicio y de consecuencia la experiencia que los clientes tendrán con tu negocio.
Obviamente acá influencia tanto el tipo de emprendedor que eres, si quieres o no crear una verdadera empresa, porque si eres un emprendedor de verdad entonces reinvertirás para mejorar tu empresa, quién no, se gastará todo para mejorar SOLO su vida personal.
Así que si tienes un negocio tienes que pensar siempre en como tratar de alzar siempre cada año tu precio y trabajar solo con gente que aprecie lo que ofreces y al precio que ofreces.
Hasta la próxima!
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